Abajo el pucho
La mayoría de los jóvenes y adolescentes no fumamos. Si, leyeron bien. La mayoría no fumamos. Si bien seis de cada diez adolescentes probó alguna vez un cigarrillo, solo el 33% fuma. Las mujeres fuman más que los hombres. De los que fuman, la mitad lo hace todos los días y la otra mitad no.
Pero… ¿que nos lleva a fumar?
El hábito de fumar históricamente se asocia al placer, y hoy en día los medios de comunicación, en especial la TV, resaltan esto del placer como la principal razón para que lo consumamos. Las publicidades lo asocian con el éxito, la aventura, la valentía y nos presentan al cigarrillo como un símbolo de consolidación de la personalidad, es por eso que los adolescentes nos encontramos más vulnerables. Además, el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones con amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito de rebeldía malentendido por algunos adolescentes. Comparen las publicidades
1. Esto nos dicen las tabacaleras que venden cigarrillos


2. Esto nos dicen las organizaciones de salud
Qué diferencia, ¿no? A estas últimas publicidades les tenemos que prestar atención. La adicción al tabaco se crea porque el cigarrillo al ser encendido, libera nicotina que es una sustancia tan adictiva como la heroína, creando así una gran dependencia, por eso es que a muchas personas les resulta muy difícil dejar de fumar. El tabaco que proviene de las hojas de Nicotina Tabacum, planta originaria de América, no produce efectos psíquicos, como las alteraciones de la conducta que pueden provocar otro tipo de drogas, por eso siempre fue aceptado socialmente, pero perjudica enormemente la salud del fumador y la salud de los que están a su alrededor. Cuando una persona enciende un cigarrillo se liberan numerosos componentes tóxicos y cancerigenos como la nicotina, alquitrán, tolueno, monóxido de carbono, ácido sulfhídrico, óxidos de nitrógeno y ciento de sustancias más. Y si no, miren esto. Además se demostró que la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón, infartos y cardiopatías es mayor en los fumadores. La intoxicación aguda por tabaco provoca cefaleas, vómitos, diarrea, hipotensión arterial y sudoración fría, mientras que la intoxicación crónica genera laringitis crónicas, catarro, palpitaciones, insomnio, temblor en las extremidades e infección de las vías respiratorias. Por todas estas razones es importante no fumar. Si fumas y no podes dejar de hacerlo, tenes que pedir ayuda. Más información podés encontrarla en la web del Ministerio de Salud, Programa Nacional de Control del Tabaco http://www.msal.gov.ar/htm/Site_tabaco/por_que.asp Un saludo Julián Mastroberti





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