Ya pasaron casi dos meses, más o menos, pero me toco la cabeza y todavía me duele donde me había salido el chichón.
¿De qué estoy hablando? Les voy a contar desde el principio, todo lo que hice ese día hasta que me pasó este “incidente” que como me dijo mi mamá varias veces:- La sacaste barata.-
Era miércoles, si les digo bien la fecha les miento. Se que fue fines de Agosto o principios de Septiembre. Desde el día anterior tenía mucho dolor de garganta, y la experiencia me dejó saber que era anginas, pero al colegio el miércoles tuve que ir igual por dos pruebas que tenía. Me retiré antes del colegio para ir al medico, a la guardia de la Clínica Santa Isabel, en Flores, que ahí trabaja mi papá. Iba a ir en colectivo, pero mi mamá prefirió que vaya en remís para que llegue más rápido porque me sentía muy mal de verdad.
A eso de las 3 llegó el remís, de la remisería “La Porteña” a la que siempre llamábamos. Iba a ir sola porque mi mamá tenía que trabajar, total cuando llegaba me encontraba con mi papá. Mi mamá le dijo al remisero hasta donde me tenía que llevar (Lautaro y Directorio), pero para que se ubique un poco más le dijo:- Un poco antes de la Av. Carabobo.-
El viaje fue normal, no hablé nunca nada con el remisero pero fue normal. Una cuadra antes de la clínica le digo al remisero:- La próxima cuadra, de la mano derecha. Ahí, en la clínica grande.- Íbamos por la mano del medio, y el siguió una cuadra más, yo pensé que era para retomar y dejarme como le había pedido de la mano derecha. Pero nunca dobló para retomar y siguió derecho por Directorio. Cuando yo me empecé a preocupar le dije medio en voz baja porque tenía miedo:- Era la clínica que nos pasamos.- Esto fue más o menos cuatro cuadras después. Ya en la octava cuadra, le volví a decir pero con la vos alta:- Nos pasamos, era en la clínica. - Él me miró por el espejo retrovisor, y me hizo una sonrisita pero nunca me dijo nada. Casi sin pensarlo, pero a la vez pensándolo bien me fijé si habían autos cerca, deje que pasara el más próximo, y me dí cuenta que justo allí había un supermercado Disco y al lado una farmacia. El bolso que tenía me lo puse en la cabeza para amortiguar el golpe, abrí la puerta y me tiré del auto.
A pesar de mi estrategia me golpeé un poco la cabeza, me rompí el pulóver y me lastime bastante los codos y las manos. Me paré lo más rápido que pude, aunque estaba bastante mareada. Y así me dirigí hasta la farmacia. Las mujeres que estaban trabajando se dieron cuenta de mi cara, totalmente blanca, y me asistieron. Yo no podía ni hablar pero por el momento no lloraba. El policía que hacía guardia en la puerta del supermercado entró atrás mío por que vio lo que había pasado.
Me dijo que el remisero había parado el auto, y que estaba dando vueltas. Entonces el policía se acercó y le pregunto que era lo que había pasado, a lo que el remisero contestó:- No se por qué, se tiro del auto, yo la iba a dejar en la Av. Carabobo. – Pero no se dio cuenta de un detalle, la Av. Carabobo ya la habíamos pasado como hace ocho cuadras atrás. El policía volvió a entrar a decirme esto y que le resultaba muy sospechoso, y cuando volvió a salir el remisero se había ido.
La encargada de la farmacia llamó a mi papá, y el vino enseguida. Ahí, cuando le conté a mi papá me puse muy nerviosa y sí me largué a llorar.
Llamaron a la policía de la zona, y teníamos que esperar que nos venga a buscar el patrullero. Mientras que esperamos me llamó mi mamá, mi hermana y hasta casi también me pasan para que hable con mi perro. Ellas, desde mi casa, estaban comunicándose con la remisería para contarles y que le den los datos del remisero para realizar la denuncia.
Ya en la comisaría, (tuvimos que esperar mucho para que nos atiendan, y mientras tanto me llamó mi otra hermana y mi hermano), el comisario le dijo a mi papá que él me autorice para declarar así me iban a llamar desde el juzgado, y que no declare en el momento porque podían cambiarse las cosas y no iba a ser bueno. Cuando le conté al comisario lo que había pasado, lo que primero me dijo fue: - Violación ilegitima de la libertad, ya desde la esquina de la Clínica en donde vos le dijiste que tenía que parar esta violando tu libertad y esto es una causa penal. Lo que él quería hacer con vos no lo sabemos. No sabemos si estaba loco, si quería abusar de vos o robarte, pero es violación ilegitima de la libertad. –
Le tomaron muchos datos a mi papá, y le dijeron que lo que de allí en más teníamos que hacer era esperar.
Así, después de salir de la comisaría pude ir a la Clínica con mi papá a hacerme el hisopado que me confirme que tenía anginas, pero antes de eso me tuve que hacer placas en los brazos y una resonancia magnética en la cabeza por si los golpes me había dañado mucho. Por suerte, lo único que tenía era un tremendo huevo en la cabeza que me dolía demasiado, los dos codos “machucados” y una raspadura enorme en la espalda. Pero así y todo, puedo volver a decir que la saqué barata.
Recién el Martes pasado me llegó una notificación para que al día siguiente, Miércoles, me presentara a unas cuadras de tribunales pero no a declarar si no que iba a tener una cita con una psicóloga. Fui, y no fue nada del otro mundo. Me hizo un par de preguntas y la última fue:- ¿Cómo se te ocurrió tirarte? Creo que nunca se me hubiera ocurrido, pero estuviste genial. – Ahora sí, la próxima vez que me citen va a ser a declarar.
Ya cuando lo empezamos a tomar con humor estuvieron las bromas de “Sos tan rata que te tiraste para no pagar”, “Te llamaron de la tele, que necesitan una doble de riesgo”, o siempre que estoy por salir me dicen “Cualquier cosa tirate”. Pero lo que la mayoría me dice es que no entienden como pude reaccionar así, que nunca se les hubiera ocurrido, pero que estuve re bien. Y no faltó mi mamá con el:- ¡¡Te podrías haber matado!! – Siempre tan trágica, aunque un poco de razón tiene.
Saludos, nos vemos mañana en la convivencia…
Mariana Catalano